martes, 24 de febrero de 2015

EL PAÍS QUE SOÑAMOS



"Existe una sola clase de hombres: Los que trabajan”
J.D.Perón

La política, cuando es ejercida por patriotas lúcidos, es el instrumento adecuado para materializar los sueños de las mayorías. Cuando la política es ejercida por fanáticos o intolerantes, entonces se materializan las peores pesadillas.
La realidad indica que hoy la mayoría de los argentinos desean:
 ·         Un país con políticos honestos, que gobiernen para el bien común y no para beneficio de una secta. Un país donde el mérito y el talento primen sobre el acomodo de los sectarios y los corruptos (Las sectas se componen de fanáticos y en todos los tiempos nunca fueron más que el quinto de las fuerzas sociales. Es esa la quinta parte que vive de los hombres que trabajan.)
·        Un país donde la constitución, sus instituciones y sus representantes sean respetables y respetadas.
·         Un país sin impunidad, dónde el trabajo, la educación y la justicia sean los pilares de la sociedad y el remedio definitivo para combatir la pobreza.
·         Un país donde el acceso a la salud y al empleo sea un derecho para todos y no un postulado declamado en tiempos electorales.
·         Un país pacificado, seguro para el ciudadano decente y altamente inseguro para los criminales.
·         Un país donde los recursos del estado se destinen tanto la grandeza de la patria como a la felicidad y desarrollo de su pueblo.
·         Un país donde los únicos privilegiados sean los niños y los ancianos y no aquellos que toman por asalto los cargos públicos para lograr sus fines inconfesables.

Entonces, como afirmaba el escritor Ambrose Bierce:

“Si deseas que tus sueños se hagan realidad, ¡despierta!”

jueves, 12 de febrero de 2015

LA BALSA DE LA MEDUSA


La balsa de la Medusa es una obra maestra del pintor francés Théodore Géricault. La pintura, terminada cuando el artista tenía menos de 30 años, se convirtió en un ícono del Romanticismo francés.
Ella representa una escena posterior al naufragio de la fragata de la marina francesa Méduse, que encalló frente a la costa de Mauritania el 5 de julio de 1816. Al menos 147 personas quedaron a la deriva en una balsa construida apresuradamente y todas ellas, excepto 15, murieron durante los 13 días que tardaron en ser rescatadas. Los supervivientes debieron soportar el hambre, la deshidratación, el canibalismo y la locura. El suceso llegó a ser un escándalo internacional, en parte porque sus causas fueron atribuidas a la incompetencia del capitán francés que actuaba bajo la autoridad de la reciente y restaurada monarquía francesa.
Según el crítico Jonathan Miles, la balsa arrastró a los supervivientes hacia las fronteras de la experiencia humana. Desquiciados, sedientos y hambrientos, asesinaron a los amotinados, comieron de sus compañeros muertos y mataron a los más débiles.
Si algún compatriota razonable observara este óleo en el museo del Louvre, no sorprendería que la asociara a la imagen final del régimen Kirchnerista.
Náufragos desorientados por la impericia del mando, envilecidos por el ejercicio de la corrupción y la alienación autoritaria, tanto CFK y su gabinete de genuflexos como la mano de obra aplaudidora, desocupada a futuro,  boyan a la deriva en un mar de tribulaciones. Carentes de timón firme, emiten a voces opiniones a cuál de ellas más desmesuradas o lastimosas. Sus imprecaciones salpican a medio mundo al que imaginan culpable de sus males, mientras se enlodan y marchan hacia el ocaso, donde los aguarda el desdoro irrevocable de la historia y el unánime desprecio de la sociedad productiva y democrática.
Corifeos de esa tragedia son los liliputienses del Partido Justicialista, principales enterradores del Peronismo del último Perón, por los consabidos treinta dineros. Todos ellos ínfimos candidatos al canibalismo electoral y al desdoro vitalicio.
Nada les importa la muerte Nissman y el desasosiego de toda una sociedad, atravesada por la inseguridad, la injusticia, la inflación, el atraso y la incertidumbre. Nada les importa la decadencia centenaria del país mientras engorden sus billeteras. Nada les importa haber utilizado a los espías de la SIDE para aniquilar opositores. Aprendices de Himmler recitan su credo: La crueldad impone respeto.
Disfrazados de héroes, hundidos en el fangal de sus fines inconfesables, gritan y bailan en el patio de las palmeras de la Casa Rosada, devenida patético símil de la pintura de Gericault, transmitida por cadena nacional.

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jueves, 8 de enero de 2015

LA BARBARIE INFINITA


Cuando un niño de siete años muere desnutrido en el Chaco Argentino, o los periodistas de Charlie Hebdo mueren masacrados en Paris, la violencia de la corrupción y del terrorismo fundamentalista son igualmente asesinas.

Yo soy Qom- Je suis Charlie.

viernes, 26 de diciembre de 2014

LA APORÍA KIRCHNERISTA


Aporía es palabra que proviene del griego (ἀπορία) y significa dificultad de pasar, callejón sin salida. En términos filosóficos es aquel enunciado que expresa o que contiene una inviabilidad de orden racional.
El Kirchnerismo expresa a la luz de los hechos, esa inviabilidad.
Es una pirámide política en cuya cima se acomodó una banda de oportunistas con fines inconfesables, de los cuales  el latrocinio ha sido preponderante. En la base expandieron una masa confusa, que vendió su porvenir por un presente limosnero.
En el prolongado ejercicio de esa conducción, disfrazaron de fines políticos  los que hoy aparecen como medios de acumulación de poder y riquezas. En el vasto despliegue de alegorías personificaron los derechos humanos tanto en ellos (que en los tiempos de la dictadura nada bueno hicieron por su prójimo) como en personajes de discutible moral como Hebe de Bonafini, que transitó su vía dolorosa para terminar estafando a la sociedad en millones de dólares con Schoklender y los Sueños Compartidos, sueños que resultaron una pesadilla más, entre las muchas que hemos sufrido.
En los ámbitos de la economía, de la educación, de la seguridad, de la moral y la honestidad republicana, las contradicciones, la impericia y la mala fe han sido los puntos cardinales del accionar de los K.
Desperdiciaron 12 años en:
  • ·         La reivindicación estéril de la violencia asesina de la facción guerrillera.
  • ·         Dividir la sociedad en vez de unirla en pos de metas estratégicas de largo alcance.
  • ·         Malbaratar las ventajas comparativas de nuestras exportaciones dilapidando recursos esenciales.
  • ·         Postergar el verdadero desarrollo social, consistente en educar al soberano y generar puestos de trabajo productivo.
  • ·         Multiplicar la pobreza con subsidios inútiles, atrofiando la cultura del esfuerzo común y colectivo para erigir un país mejor.

 Contaron para eso con el apoyo mayoritario de una sociedad anómica, que extravió el equilibrio entre los medios y los fines. Una sociedad que en su mayoría corrió tras los cantos de sirenas de esa clase política corrompida, embozada en el populismo demagógico que repartió ilusiones y peces en lugar de cañas de pescar y pautas morales conducentes a una sociedad justa y evolutiva.
Percibimos una Argentina decadente, sin instituciones que aseguren el progreso y la tranquilidad de su pueblo. Los que mandan y parte de los que obedecen han llegado al callejón sin salida. Nada se puede esperar de ellos.
La aporía Kirchnerista, para bien de todos debe llegar a su fin.
Si es cierto que solo el pueblo salvará al pueblo, entonces habrá que formular una nueva  mayoría de ciudadanos responsables, alineados detrás de una conducción política patriótica que posibilite un futuro mejor para las generaciones venideras.  
El voto deberá ser un instrumento al servicio del bien común y no un atajo para la codicia y la prebenda. Puede ser fuerte como el acero o frágil como una mariposa.
¿Perderemos el rumbo una vez más?
La respuesta está en el corazón y en el bolsillo de cada elector

jueves, 13 de noviembre de 2014

CUENTOS COMPLETOS de Eduardo Protto

CUENTOS COMPLETOS



La segunda edición de mis cuentos completos 
se vende y distribuye a nivel mundial en Lulu.com.

LA MISIÓN ROSETA


La misión Roseta de la Agencia Espacial Europea (AES) proporcionará interesantes detalles sobre esos vagabundos celestes, que llamamos cometas. Dicen que son los cuerpos más antiguos del universo, metafóricas semillas cósmicas de polvo y hielo primordial, que al parecer transportan parte de los elementos iniciales de la vida, tal como nosotros la conocemos.
Al cabo de una travesía interplanetaria de 10 años, recorriendo 6500 millones kilómetros, el módulo envió una sonda que se posó sobre el áspero pedrusco  y transmitirá valiosos datos a la tierra.
Pero acaso la información más valiosa que se desprenda del artefacto corresponderá al ámbito de la política, en el sentido griego del término, que la entendía  como aquello relativo al ordenamiento de la ciudad o los asuntos del ciudadano. Ahí radica su ejemplaridad.
Si pensamos que hace menos de siete décadas Europa era un territorio devastado por dos guerras espantosas, que en la feroz matanza de unos contra otros segaron la vida de decenas de millones de seres, arrasando ciudades enteras y con ellas, los bienes morales y materiales de una vieja civilización, sembrando por añadidura odio y miseria inenarrables, concluimos que hubo sociedades que emergieron de ese infierno, reconstruyeron sus valores morales a la par que lo hacían con los bienes materiales.
 Si bien no lograron reproducir el paraíso, se hermanaron en políticas comunes que pacificaron el continente y aportaron prosperidad y educación donde antes sólo había desolación.
En esos términos, la sonda Roseta evidencia lo mejor del espíritu humano.
Nosotros, los argentinos, que hace un siglo nos ubicábamos entre los 10 países más prósperos del mundo, no hemos cesado de malearnos en una decadencia que excede el orden económico y contamina también los espacios morales, sociales y políticos del país.
Deberíamos aprender de la experiencia de los otros, descender de nuestra estúpida soberbia y educarnos de modo tal, que pudiéramos elegir un modo de vida sustentado por valores diferentes a estos que nos condujeron al penoso estado en el que hoy nos encontramos.
Sin haber padecido el espanto de dos guerras mundiales, estamos inmersos en un sumidero de inseguridad, corrupción, inequidad y subdesarrollo. Orgullosos, exponemos la segunda inflación más alta del planeta y una clase política irresponsable y mediocre, mandada a mandar  por electores carentes de principios cívicos.
Así estamos, aunque el relato de necios para necios nos diga lo contrario.
El módulo Roseta no solo transmite datos científicos. También transmite la esperanza de un mundo mejor, toda vez que en sus valores primen la reflexión, la honestidad y la cooperación.


viernes, 24 de octubre de 2014

UNA LINDA PLAZA DEL CONURBANO (Cuento)


« Todo lo que vemos o parecemos 
es solamente un sueño dentro de un sueño”
Edgar Allan Poe

A paso lento, el anciano atravesaba la plaza. Los años se encorvaban sobre su espalda y solo aligeraba los pies el deseo de sentarse en el banco favorito, debajo del castaño y allí dormitar un rato hasta que llegara la hora del almuerzo.
El trino de los pájaros, la suave brisa, el murmullo lejano de los autos, pronto lo sumergió en un sueño pesado, profundo y viscoso. En esa onírica nebulosa se entrevió como un jubilado feliz, habitando un país próspero, entre los mejores del mundo, con su población educada, produciendo mucho y bien con tecnología avanzada.
Era un sueño desprovisto de pobres, donde todos trabajaban en armonía haciendo funcionar una economía vigorosa. Se notaba que era una sociedad segura, sin drogas ni corrupción, con políticos honestos y respetados. También con jueces probos que resolvían los conflictos con rapidez y eficiencia.
El viejo, sombreado por el castaño, sonreía y respiraba sosegado, emitiendo un leve ronquido. Era, en su sueño, la imagen de la serenidad.
Despertó cuando se sintió violentamente sacudido.
Percibió que alguien trataba de quitarle el reloj y su billetera, entonces gritó asustado. Un golpe en la mandíbula lo obnubiló y mientras caía al suelo, vio al agresor, joven y ágil que corría hacia una moto en marcha donde otro tipo lo esperaba.
El trino de los pájaros, la suave brisa, el murmullo lejano de los autos proseguían inmutables. El viejo a paso lento atravesó la plaza rumbo a su casa, pero sin demasiadas ganas de almorzar. Lo peor era que aún quedaban muchas horas hasta el fin de la jornada. Se sentía como tantos, vulnerable e indefenso. Había un rictus amargo en su cara arrugada. Para colmo de males, no lograba recordar lo soñado bajo la sombra del castaño. Era otro sueño que como una mariposa se escapaba de sus ojos. En otro de los bancos vio a un joven dormitando. Una mariposa amarilla cosquilleaba en su frente. Fuera eso o acaso el ruido de sus pasos sobre la hojarasca, lo cierto es que el sujeto del banco se despertó y al entreabrir los ojos, el viejo percibió que un intenso haz de luz lo atravesaba al tiempo que lo evaporaba….