lunes, 18 de junio de 2012

Lo malo de estas buenas noticias

  
Tradicionalmente, se concibe una república como la forma de gobierno de aquellos países en los que el pueblo tiene la soberanía del ejercicio del poder, aunque ese poder sea delegado en gobernantes que elige a través del sufragio.  Se fundamente en el "imperio de la ley" y no en el "imperio de los gobernantes", a modo de salvaguarda del sistema institucional, independiente de los vaivenes políticos y en la cual tanto los gobernantes como los gobernados se someten por igual a un conjunto de principios fundamentales normalmente establecidos en una constitución.
Aristóteles afirmaba que "Un montón de gente no es una república" y no erraba en ello.
Tampoco la república es propiedad del gobernante de turno ni puede asumir como propia le triste aseveración de los déspotas: El estado soy yo.
La indiferencia o el desconocimiento de estos principios elementales por parte de gobernantes y gobernados inevitablemente concluyen en tono de tragedia.
Son consustanciales a una república: 1.-la periodicidad en los cargos; 2.-la publicidad de los actos de gobierno; 3.-la responsabilidad de políticos y funcionarios públicos; 4.- la separación y control entre los poderes; 5.- la soberanía de la ley; 6.- el ejercicio de la ciudadanía, quien pone y depone; 7.- la práctica del respeto, y no la intolerancia, con las ideas opuestas; 8.- la igualdad ante la ley; 9.- la idoneidad como condición de acceso a los cargos públicos.
Sería un ejercicio interesante examinar cuantos actos del gobierno nacional se ajustan a estos mandamientos.
De parte de la presidenta hemos recibido la amable noticia de que estarán disponibles 100.000 o 400.000 créditos para viviendas, no lo sabemos muy bien pues los responsables tampoco lo saben. Lo cierto es que anunciaron préstamos a tasas de interés muy por debajo de la inflación real, que permitirían acceder a una vivienda a quienes no la poseen. Lo malo de esta buena noticia es que los recursos ($20.000 millones) no saldrán del Tesoro Nacional sino de la Anses, dicho de otro modo, de los aportes de los jubilados, cuya mayoría percibe haberes de hambre y cuyas demandas, aprobadas por la Justicia, no se pagan. La razón en sencilla: El gobierno nacional y popular les roba lo que legalmente les pertenece. Eso si, a cambio del efectivo contante y sonante, le entrega al Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses, montones de pagarés de dudoso porvenir.
Adiós al 82% móvil y a los reclamos judiciales. Bienvenida la politiquería habitual, financiada con dineros ajenos. Los jubilados pagan los costos del populismo K. desenfrenado. Asignación universal por hijo, 2, 5 millones de jubilaciones sin aportes, créditos a la industria y ahora plan de viviendas son dádivas a costa del hambre vergonzoso de nuestros viejos.
El sueño de los argentinos es pesado. Acaso cuando despierten hagan tronar el escarmiento.



martes, 29 de mayo de 2012

ESTAMOS TODOS BIEN




                                                                                                       
El título hace referencia a un film de Tornatore, protagonizado por Marcello  Mastroianni, quien interpreta el personaje de Matteo Scuro,  un jubilado que sale al camino para visitar a sus cinco hijos, que viven en diversas ciudades de Italia. Imagina que están todos bien, pero la realidad es bien diferente. La vida de sus hijos y sus respectivas familias, bajo una superficie de bienestar, están signadas por la tristeza y la insatisfacción.
Algo parecido sucede en la República  Argentina, que de república tiene poco, salvo la cáscara y de Argentina (de Argentum: plata) poco y nada.
Valen a modo de ejemplos el deterioro de la vida cotidiana, la inseguridad, la inflación, el resquebrajamiento de las instituciones republicanas, el poder ejecutivo disparatado, el poder legislativo transformado en escribanía, la justicia con vocación de marioneta al servicio del peculado, funcionarios truchos, corruptos pero impunes,  ferrocarriles de horror, jubilaciones miserables, una educación lamentable, nacionalismo a la violeta y en la economía el habitual relato bobo con su falluta muletilla: Estamos todos bien…
Las generaciones venideras  asociaran estos pseudo progresos populistas a un matrimonio, a una corte de obsecuentes y a un 54% de electores que eligieron una creencia inconsistente, cual es la que sostiene que la riqueza proviene del verbo dilapidar y charlatanear, que no del verbo trabajar, con responsabilidad, marchando en pos de metas claras y sostenidas hacia la grandeza, sin verborragias ni corruptelas, con una sólida civilidad, advertida del nefasto resultado  que acarrea  el trueque de libertades por abalorios, meras cuentas de vidrios de colores, que a veces adoptan la forma de televisores o teléfonos celulares en 50 cuotas, endosadas al porvenir de sus hijos.
Mientras tanto, repitamos como Mastroianni: “Stanno tutti bene…

martes, 24 de abril de 2012

El patrimonio nacional

Cuando las palabras pierden su significado, la gente pierde su libertad.
Confucio
551 - 479 a. C

A menudo sucede que una causa noble es utilizada con fines inconfesables. La experiencia humana es pródiga en ejemplos de esta naturaleza. Pero no siempre la experiencia se atesora en la memoria.
La historia universal en general y la argentina en particular, abundan en ejemplos de engaña pichanga. Sin ir más lejos, la guerra de Malvinas desatada por los militares argentinos, exaltaron el sentimiento popular por aquellos territorios en poder de los ingleses, para oxigenar su dictadura. El denominado Pacto de Olivos, entre Menem y Alfonsin, so pretexto de modernizar la Constitución Nacional, apuntó a lograr la reelección presidencial de uno y asegurarse un tercer senador por la minoría para el otro. En esas pretensiones de consensos populares se inscriben el demagógico default alardeado por el efímero presidente Rodríguez Saà y la actual expropiación del 51% de las acciones de Repsol en YPF por parte de CFK.
¿Que duda cabe?  ¡¡ YPF jamás debió excluirse del patrimonio nacional !!
Ningún patriota de ayer o de hoy lo negaría. Sin embargo, los mismos personajes que ayer propiciaron y lucraron con el remate privatizador de YPF, con su vaciamiento y su derrumbe posterior, hoy proclaman, con grandes palabras, que la expropian parcialmente para la recuperación de la soberanía energética.
Resulta sospechoso que los mismos lobos que ayer devoraron las grandes empresas públicas, hoy sean mansos y fieles perros guardianes de las arcas del estado. Y más sospechoso aún, que quienes hicieron del peculado y la corrupción los basamentos de su carrera política, hoy nos hablen de los derechos inalienables del pueblo argentino. Todo eso tiene un tufillo a demagogia.
El demagogo emociona y conduce a las masas hacia sus propios fines personales. Una vez obtenida una amplia aprobación, apunta no ya a un proceso de democratización o de trasformación del sistema sociopolítico, sino a la instauración de un régimen autoritario e impune que impide la toma de conciencia y el bienestar de las mismas masas que lo apoyan y aplauden.
Se tapan de tal modo realidades nefastas, teñidas de injusticias y negociados.
Quizá algún día los pueblos comprendan que en la política como en el teatro, los aplausos aprobatorios se reservan para el final de la representación y que las emociones, para ser saludables, se deben ordenar en torno a lo que se conoce como inteligencia emocional.

lunes, 16 de abril de 2012

LA CUEVA CHAUVET-PONT d` ARC

       
Este paisaje que hoy vemos en el valle, no sería aquel en que vivían los hombres del Paleolítico.
Imagino la inmensa glaciación que se extendía a ambos lados del valle del río Ardeche, hielos por doquier, algunas ínsulas de bosques y praderas, animales de toda laya (bisontes, mamuts, rinocerontes, alces, osos, cabras, hienas, leones, caballos) y algunos grupos humanos, comunidades de 15 o 20 individuos nómades, siempre en busca de refugio y alimentos según las necesidades, en el entorno cambiante de una naturaleza hostil.  El río que serpentea entre acantilados de roca caliza y el arco que se ha tomado el trabajo de tallar, para abrirse paso a través de la pared de piedra blanca, guarda secretos inefables de aquellas criaturas que lo frecuentaban.
A nosotros el ejercicio de especular sobre el asunto.
Tal vez un día de primavera, algún cazador en pos de alguna cabra habrá descubierto, al avanzar sigilosamente por un escabroso sendero del blanco acantilado, la entrada de la cueva que se extiende a lo largo de casi 500 metros. Munido de antorchas habrá regresado con algún compañero y poder entonces adentrarse en las profundidades de la tierra, al onírico mundo de estalactitas y estalagmitas de calcita, de recovecos y de enormes cámaras pétreas,  donde el silencio y las sombras se imponen.
Habrán comentado su hallazgo y quien sabe cuándo y cómo alguno de ellos habrá decidido dejar la impronta de su genio en esa cueva. Aquel ancestro prehistórico poseía la maravillosa capacidad de dibujar animales fabulosos y tan sólo con los modelos que su memoria atesoraba, pintó en extraordinarios paneles, un conjunto de figuras maravillosas. Con trazos magistrales desplegó el arte que lo inspiraba. El carbón y algún que otro pigmento de color ocre bastaron para captar el instante de una lucha entre rinocerontes, el paso de una manada de leones, unas tropillas de caballos, hienas, chitas, mamuts, bisontes y osos, sin olvidarse de una lechuza con la cabeza girada hacia atrás que grabó con sus dedos en la piedra blanda y húmeda. En suma, recreó la vida misma que lo circundaba. Aquí y allá, también imprimió sus manos embadurnadas de pigmento, que se desparraman en la pared de roca como rojas mariposas.
Los estudiosos dedujeron que el artista era alto, como de un metro ochenta y que su dedo meñique estaba algo torcido.
Por entonces, su mundo era 32.000 años más joven que el nuestro. Hombres y animales disputaban palmo a palmo el territorio que necesitaban. Todos ellos se han extinguido. Todos se han precipitado al abismo del pasado remoto y solo nos queda de ellos la imborrable perspectiva de aquellos pintores rupestres, que nos hacen saber, en silencio, que el alma humana y la capacidad de apreciar y crear belleza no es un logro reciente.
 ¿Serían esos hombres del paleolítico artistas con visos de chamanes? ¿Serían soñadores marginales entre aquella horda menesterosa que luchaba por la supervivencia? ¿Sus contemporáneos los admirarían, los venerarían, o los escarnecerían por aquellos hábitos ajenos a las rutinas de ese puñado de cromagnones cazadores-recolectores?
Puede que esas asombrosas imágenes, plenas de expresión y belleza, completaran un ritual mágico, que entre el fuego y el humo de las antorchas, con la música de algunas flautas talladas en el hueso radial de un buitre, con sus cinco orificios, como las de hoy en día, llenaran de sonidos aquel universo de silencio, y así se sentirían mejor, más seguros, hasta protegidos por poderes ignotos, sobrenaturales y feroces, pero susceptibles de ser influidos por ellos hacia la clemencia.
Seis o siete mil años más tarde, algún otro artista garabateó su dibujo y un niño de 7 u 8 años dejó la huella de su pie desnudo sobre el piso blando. Finalmente sobrevino el derrumbe que selló la entrada de la cueva para siempre.
Pasados veinticinco mil años, ayer, en 1994, tres espeleólogos merodeaban el acantilado y casualmente percibieron en una grieta un soplo de aire. Así es como se manifiesta la presencia de las cavernas en las profundidades de la roca. Cavaron, quitaron rocas y entraron por un túnel colateral hasta esa maravillosa catedral, elevada por la naturaleza y los hombres de la edad de hielo. El sur de Francia guarda celosamente ese tesoro. Cerrada por una gruesa puerta de acero, vigilada a más no poder, para limitar al mínimo el ingreso de unos pocos expertos muy de vez en cuando, se preserva de tal modo esa muestra del alma humana ancestral.

miércoles, 4 de abril de 2012


Las islas Malvinas y los pseudo patriotas de efemérides

Aclaraciones semánticas.


El significado de patriota es conocido por casi todos: Persona que ama y defiende a su país
En lo que concierne a la palabra efemérides proviene del término griego ephemeris: Que dura solo un día.
De allí deriva también la palabra efímero.
 El diccionario la define como:
1   Hecho importante que se recuerda en un aniversario.
2   Celebración de ese hecho.
Valga lo antedicho para aclarar que en estos párrafos nos referiremos a los falsos  patriotas de un solo día, esos que se aprovechan del sentimiento legítimo de muchos, para provecho político de unos pocos y al servicio de fines inconfesables.
La efemérides del 2 de abril de 1982, cuando tropas argentinas enviadas por la tiranía militar, desembarcaron en las islas, es un buen ejemplo de la referida manipulación de los patriotas de efemérides.

Aclaraciones históricas.


El archipiélago de Malvinas (así llamadas por Bougainville en recuerdo del puerto de Saint Maló) guarda secreto acerca de quienes y cuando lo descubrieron. Se encontraron puntas de flechas que hacen suponer la presencia de viajeros aborígenes. Hay hipótesis que atribuyen el descubrimiento de las islas a Esteban Gómez, a Simón de Alcazaba- Sotomayor y a  Alonso de Camargo (entre 1521 y 1540) y otras a John Davis (1592) y Richard Hawkins (1594). En 1600 un marino holandés, Sebald de Weert, visitó las islas. Los mapas holandeses de la época las mostraban con el nombre de Islas Sebald. En enero de 1690 el inglés John Strong habría llegado a las Islas Sebald, navegando entre las dos islas principales y llamó al paso "Falkland Channel" en honor a su mecenas Anthony Cary, quinto Vizconde de Falkland, que como Comisario del Almirantazgo había financiado la expedición. La cartografía británica adoptaría el nombre del canal, para designar a todo el grupo de islas.
Las incursiones británicas provocaron disputas con España y en 1740 se produjo un enfrentamiento armado entre las flotas de ambos países sin un claro vencedor. En 1764 el conde francés Louis Antoine de Bougainville estableció Port Louis en la isla Soledad y tomó posesión de las islas en nombre del rey de Francia. Ante la protesta española, en 1766 Francia accedió a evacuarlas y reconoció la soberanía española sobre el archipiélago, con la condición de indemnizar a Bougainville. Los 115 colonos franceses quedaron bajo el gobierno de don Felipe Ruiz Puente, que procedió a construir una capilla y otros edificios, estableciéndose la Gobernación de las Islas Malvinas. Paralelamente, los británicos, en una expedición liderada por el comodoro John Byron, fundaron Port Egmont en la isla Trinidad del grupo de las islas Sebaldinas. España logró la retirada de los británicos en el marco de los acuerdos llamados Convenciones de Nutka. En 1811 las Malvinas fueron evacuadas por los españoles, quedando desiertas hasta 1820, siendo sólo visitadas por barcos balleneros de diversas nacionalidades.
En 1820 el gobierno de Buenos Aires envió una fragata a tomar posesión y reafirmar sus derechos en las Malvinas, como sucesión de España. Desde 1823 concedió a Luis María Vernet la explotación de recursos de las islas. El 10 de junio de 1829 se creó la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas con asiento en la isla Soledad y jurisdicción en las islas adyacentes al cabo de Hornos.
Las actividades de contralor que Vernet llevó a cabo contra barcos balleneros hicieron que la corbeta de guerra Lexington de los Estados Unidos destruyera las instalaciones de Puerto Soledad. El 2 de enero de 1833 llegó la fragata de guerra británica HMS Clio, al mando del capitán John James Onslow, quien comunicó al jefe criollo que llegaba para a reafirmar la soberanía británica y retomar posesión de las islas en nombre del rey de Inglaterra. El capitán de la goleta Sarandí, José María Pinedo, no se consideró en condiciones de resistir y optó por embarcar a sus hombres y retornar a Buenos Aires. Al día siguiente desembarcaron las fuerzas británicas, izaron su pabellón y arriaron el que había dejado Pinedo, tomando posesión de las Malvinas.
Ese fue un acto de piratería británico contra los intereses de Buenos Aires, tras las invasiones de 1806 y 1807.
Por ese tiempo el territorio de nuestra patria ni estaba conformado ni se denominaba como hoy día. Nuestra debilidad institucional permitía, ayer igual que hoy, los ultrajes de los ingleses.
Esas primeras décadas como país independiente fueron anárquicas. No habían acabado las guerras de la Independencia, cuando surgieron las luchas entre unitarios y federales que fueron  una larga serie de sangrientas guerras civiles entre facciones y provincias (1820-1861) a lo que se sumó la ocupación de la Banda Oriental por tropas brasileras, lo cual desencadenó la Guerra con el Imperio del Brasil (1825-1828).
 Entre 1820 y 1852, excepto un breve intervalo entre 1825 y 1827, el país careció de un gobierno nacional, asumiendo las provincias la plenitud del gobierno en el ámbito de sus respectivos territorios. La única excepción fue la representación externa, que fue asumida por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, cargo desempeñado durante la mayor parte del período por Juan Manuel de Rosas. En esa etapa, la Argentina mantuvo conflictos bélicos con la Confederación Perú-Boliviana, con Francia, con el llamado Gobierno de la Defensa de Montevideo (colorado) al apoyar la Confederación Argentina a los nacionales uruguayos y con una alianza anglo-francesa.
Oficialmente, se utilizó por primera vez la denominación República Argentina en la Constitución de 1826. Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas (1835-1852) se utilizaron, entre otros, los nombres de Confederación Argentina, República de la Confederación Argentina y Federación Argentina.
Confederación Argentina es el nombre del período histórico de la organización nacional durante el cual las provincias formaron una confederación de estados soberanos que delegaban la representación exterior y algunos otros poderes en el gobierno de una de ellas. El nombre Confederación Argentina se utiliza para referirse al período histórico comprendido entre 1835 y 1852, en tanto estado federal basado en tratados interprovinciales, sin una constitución nacional. Es uno de los nombres oficiales de la República Argentina conforme al artículo 35 de la Constitución, junto con el de República Argentina y Provincias Unidas del Río de la Plata. La Constitución Argentina de 1853 se sancionó en nombre del pueblo de la Confederación Argentina, pero al incorporarse el Estado de Buenos Aires, en 1860 se cambió por Nación Argentina y se incorporó el artículo 35: Las denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 hasta el presente, a saber: Provincias Unidas del Río de la Plata; República Argentina, Confederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintamente para la designación del Gobierno y territorio de las provincias, empleándose las palabras "Nación Argentina" en la formación y sanción de las leyes.
El 8 de octubre de 1860, en la ciudad de Paraná, entonces capital de la Confederación Argentina, el presidente Santiago Derqui decretó que: [...] siendo conveniente a este respecto establecer la uniformidad en los actos administrativos, el Gobierno ha venido a acordar que para todos estos actos se use la denominación República Argentina.
El nombre fue confirmado definitivamente en 1862 por Bartolomé Mitre, primer presidente del país reunificado, al utilizar el título de Presidente de la Nación Argentina.

El conflicto.


La ocupación ininterrumpida del archipiélago desde aquel acto de piratería inglés de 1833, transcurre apareado a casi toda nuestra historia como país. En efecto los ingleses permanecen allí desde hace casi dos siglos, ínterin los cuales hemos tenido diversas actitudes hacia el Reino Unido.
Colaborativa, defensiva y protectora. No olvidemos que Rosas, luego de haberlos combatido en Obligado, se exilió en Southampton y los anteriores y posteriores gobiernos fueron socios comerciales y políticos de los británicos durante más de un siglo. Con neutralidad ante los conflictos bélicos, los alimentamos siempre, en especial durante las dos guerras mundiales que ellos libraron. En ocasiones litigamos diplomáticamente por las islas, en sordos organismos internacionales, sin demasiada habilidad a veces ni firmeza en otras, hasta que en las postrimerías de la tiranía militar, en 1982, los militares en el poder manipularon el sentimiento nacional para lograr el oxígeno político indispensable para un régimen en descomposición, ocupando militarmente las Malvinas. Las mayorías populares consintieron alegremente esa ocupación armada, sin pensar, como ocurre con frecuencia, que desataban una guerra trágica como todas, imprevista como pocas e improvisada como ninguna. Bien decía Napoleón que en la guerra todo es cálculo, pero esa era una máxima ignorada por el alto mando argentino.
El gobierno inglés de M. Tatcher, igualmente en apuros políticos, no desaprovechó la ocasión y recobró, con la guerra que le servimos en bandeja, una reputación casi extinta. La supremacía militar británica sumada a la colaboración secreta de los EE.UU determinó la derrota militar argentina y  la subsecuente caída del régimen gobernante.
Lo único que se consiguió con ese desangre fue un ínfimo palmo de tierra en el cementerio de Darwin, alejado de la vista de todos, donde descansan los restos de 237 soldados argentinos, la mayoría aún no identificados, que cayeron con honor, peleando con bravura en aquel conflicto espurio. Otros 87 valientes descansan en sitios desconocidos, bajo aquellas yerbas extrañas.

Conclusiones.


¿Que significa la efemérides del 2 de Abril? Una fecha trágica e irrepetible que debe ser despojada del charlatanismo patrioteril.
La única verdad es la realidad. Las Islas Malvinas están en poder de los ingleses desde hace 180 años. El resto son grandes palabras en vanos discursos aquí y allá.  Ignoramos cuando lograremos recuperarlas, pero es casi seguro que para ello ocurra deberíamos de ahora en más, modificar la óptica banal-nacionalista, que supone que las islas son nuestras por voluntad divina. Deberíamos ver a esas ínsulas como una mítica tierra inspiradora, que nos aglutine como hermanos y que nos convoque al logro de una límpida identidad nacional, con su grandeza social, política y económica.  Es imperativo el esfuerzo sostenido para devenir una gran nación respetable, pues solo las grandes naciones se hacen oír en los foros internacionales. A los países de opereta les está reservado el fracaso.
Para ello deben quedar atrás los populismos, erráticos, inconsistentes y cortoplacistas, con su turbamulta de pseudo patriotas de efemérides. Atrás deberían quedar los vaivenes de erráticas políticas internacionales, el desprestigio de gobiernos corruptos, para dar paso a dirigentes responsables, con precisas políticas de estado, que cobijen a un pueblo serio, estable, educado y esclarecido en los grandes objetivos nacionales.

viernes, 16 de marzo de 2012

Gracias por la argentinidad


El dinero es siempre un bien escaso, de ahí que en todo presupuesto bien concebido se fijan prioridades. No se puede gastar en todo aquello que hace falta. En el hogar, en la empresa o en el estado hay cosas que pasan primero y otras después.
Siempre es bueno ser argentino agradecido y vivir en la Argentina, pues a poco de andar advertimos que somos privilegiados. Sobran los ejemplos. Tenemos la suerte de ver detalladamente, gracias a los piquetes de protesta que detienen el tráfico en la avenida 9 de Julio, la costosa decoración estilo castrista del edificio del antiguo Ministerio de Obras Públicas, que aunque costó decenas de millones, bien lo vale. Y puesto que de ver se trata, también tenemos Futbol para todos, que al costo de algunos cientos de millones al año, nos permite gozar de esa pasión de multitudes. Tampoco debemos omitir mencionar a los artistas militantes, que aunque le cobran al estado muchos miles de dólares, nos deleitan con sus obras y nos infunden patriotismo. Pronto, si la suerte acompaña, tendremos la ocasión de ver a la Fórmula Uno en las calles de Mar del Plata por apenas un centenar de millones de pesos, pero lo que cuesta vale. Yo a la Casa Rosada mucho no voy, pero me han dicho que está decorada a la última moda o al último gusto de la presidente, del mismo modo que el despacho de Boudou.
Afortunadamente en estos tiempos de crisis, en los que hemos perdido los tres basamentos de la antigua prosperidad, a saber: El superávit fiscal, la balanza comercial inclinada a nuestro favor y una inflación a tasas normales, nuestros gobernantes capean el ajuste y priorizan lo que hay que priorizar. Y si hace falta plata, eso se arregla con el vicepresidente y Ciccone para que se emitan billetes generosamente. Ese es el privilegio de ser argentinos. Que la Providencia ilumine a nuestros gobernantes. No sea cosa que algún día pierdan el rumbo y se les ocurra despilfarrar el dinero mejorando los ferrocarriles metropolitanos, equipando los hospitales, incrementando la seguridad pública o la calidad educativa.

domingo, 11 de marzo de 2012

Los enigmas de la esfinge



Los mitos forman parte del sistema de creencias
de una cultura o de una comunidad,
 la cual los considera historias verdaderas.

 Según Apolodoro, la Esfinge era un monstruo con rostro de mujer; pecho, patas y cola de león y alas de pájaro.
Higino, el liberto del emperador Augusto, refiere que la Esfinge propuso a Creonte, rey de Tebas, que si alguien era capaz de resolver uno de sus enigmas se iría para siempre; pero si no, mataría a quienes fallasen y seguiría asolando el reino.
Ante tan angustiosa situación, el rey hizo una proclama a toda Grecia prometiendo que daría el reino y a su hermana Yocasta en matrimonio, a quien resolviera el enigma de la Esfinge:   
“¿Quién es al mismo tiempo  un bípedo, un trípedo y un cuadrúpedo?”
Muchos vinieron de remotos lugares y fallaron en dar la solución, pero Edipo, el hijo perdido de Layo y Yocasta, lo interpretó correctamente. La esfinge saltó al abismo, buscando la muerte y Edipo desposó a Yocasta. El resto es cosa sabida…
Los mitos atraviesan la historia y proponen a los tiempos nuevos, viejas cuestiones del alma humana.
Así, hoy día, si la esfinge de Tebas apareciera, según su fama, propondría alguno de sus enigmas:
¿Donde se alza una república, en la cual el cinismo de los que mandan, la obsecuencia de los  que acompañan el latrocinio y la pusilanimidad de los que obedecen, campean en grado sumo?
Para mejor comprenderlo, he aquí  algunas definiciones del diccionario:
Cinismo: Desvergüenza o descaro en el mentir o en la defensa y práctica de actitudes reprochables.
Pusilanimidad: Falta de ánimo o valor para soportar las desgracias o hacer frente a grandes empresas.
Obsecuencia: Sumisión, complacencia excesiva.
Los pueblos que descifren el sitio y nombre de aquel país donde los que mandan se enriquecen desvergonzadamente, a costa del dolor y la muerte de sus mandados, donde la justicia se inclina con pusilanimidad ante los poderosos y las mayorías se tornan obsecuentes ante prebendas circunstanciales y efímeras, haciendo caso omiso de la corrupción que los esclaviza, acaso se libren de la recurrente destrucción que la esfinge provoca.