jueves, 21 de marzo de 2013

LA MISTERIOSA REALIDAD

 
 
Que el Kirchnerismo es un espejismo en el que la izquierda trasnochada, el montonerismo residual, los oportunistas de turno y una pléyade de obsecuentes, se ven reflejados y se ilusionan con una permanencia en la nomenklatura oficial, que les permita prolongar sus andadas con impunidad y desparpajo, no resulta nuevo para nadie de los que conformamos la mayoría silenciosa, porque a estas alturas no hacen falta encuestas honestas para entender que muchos de aquel 54% que voto a Isabel II, han despertado y retomado su vigilia ciudadana.
Es inherente a los populismos demagógicos subsidiar la pobreza pero no anularla, pues la dádiva en pequeñas dosis son votos que permiten ganar elecciones y así perpetuar la corrupción, la impunidad y el atraso.
Solo aquellos militantes a sueldo, sean de La Cámpora, La Kolina o de cualquier otra secta (similares a aquellos que conformaban la nómina de los estamentos rentados de la burocracia soviética y que coloquialmente, los rusos del común llamaban aparátchiki, siempre invocando a  Marx, Engels y Lenin pero inmersos en el peculado y el boato de los cortesanos zaristas) pueden sostener el relato perverso que propalan desde la prensa libre a su servicio.
La verdadera democracia no es populista, pues le basta con ser popular. Tampoco es demagógica pues admite la verdad que subyace en la pluralidad y el disenso, como inherente a las instituciones de una república.
Es también ajena al odio, al divisionismo social, a la irracionalidad que propone el piquete en la toma prepotente de los espacios públicos y privados o la seudo inclusión de los marginados, que resulta ser pan para hoy y hambre para mañana. No es preciso distribuir sin producir como quieren los progresistas a la violeta, ni producir sin distribuir como pretenden los liberales con anclaje decimonónico, desde Perón sabemos que ambas prácticas son indisolubles y van juntas. Producir y distribuir.
No fomentar desde las más altas magistraturas del estado el apego por la cultura del trabajo y del esfuerzo, resulta a poco de andar, contrario al Destino peraltado con que alguna vez soñamos los argentinos, según el decir de Ortega y Gasset.
La diferencia entre lo misterioso y lo desconocido es que lo primero no es accesible a la razón y lo segundo sí lo es.
Hay cosas de la realidad que son a veces misteriosas y a veces desconocidas.
Resulta misterioso que un argentino sea Papa, y sobre todo que ese hombre notable y probo sea denostado y calumniado por sectores de un poder que se dice nacional y popular. En rigor de verdad,  a esos disparatados  lo nacional y popular les resulta desconocido.
La inmensa mayoría del pueblo argentino se sintió regocijado que un connacional acceda a semejantes alturas y también emocionado por el hecho irrevocable que ese hombre caminaba desde siempre en el campo popular, con austeridad, con solidaridad y con decencia.
Es  el papa Francisco un paradigma, que en términos morales, cual metro patrón, impone una medida que pondera los testimonios de vida, diferenciando lo auténtico de lo falso.
Alea jacta est. La suerte está echada. Nada será como antes.
Nadie podrá ignorar ni tapar el  pasado siniestro de quienes luego de la calumnia, cruzaron el atlántico para cumplimentar un hipócrita besamanos.
La misteriosa realidad es la única verdad. Sea esto dicho, parafraseando una vez mas al general Perón.

jueves, 28 de febrero de 2013

La mentira política o las máscaras de la mediocridad

 
"Y después de todo ¿Qué es una mentira?
                                           No es otra cosa que la verdad con máscara."
Lord Byron

 
Es ocioso reiterar que la ignorancia de los pueblos alimenta la tiranía y que una de las características esenciales de estos sistemas demagógicos es la mentira que infecta su discurso político.
La receta para fomentar la ignorancia es harto conocida: Una educación deficiente adicionada a aquello que el poeta Juvenal señalaba como una mancha en los antiguos romanos: La práctica del Panem et circensis, para aquietar a las poblaciones, ganar su favor y ocultar algunos hechos controvertidos. Literalmente Pan y circo.
Veinte siglos después esas recetas aún funcionan en países como la Argentina, donde con ignorancia y pobreza controlada, subsidios para perpetuar el clientelismo político y fútbol para todos y todas, se compran voluntades, se corrompen las costumbres, se llenan los bolsillos los sospechosos de siempre a la par que se desnaturalizan las instituciones.
Es en semejante contexto que a la mentira “se le hace el campo orégano”, lo que en la jerga gauchesca significaba cabalgar sin problemas sobre terreno alisado.
Así planteadas las cosas, advertimos que la mentira política es un recurso valioso, una de las múltiples máscaras que utilizan los políticos mediocres, esos que en vez de pensar en las próximas generaciones piensan tan solo en las próximas elecciones. Y así mientras algunos sectores sociales se enredan en esas mentiras, ellos, los avivados de siempre, se ocupan de practicar sus deportes favoritos: El  ejercicio del despotismo y el latrocinio sistemático contra los caudales públicos.
Y esas mentiras que derraman, tal como el lodo tras la lluvia, enfangan el camino social y transforman a la república en una republiqueta.
No es necesario ser un profeta para vaticinar el destino penoso que nos aguarda a todos y en particular a quienes creen o afirman que sólo Clarín miente.
También mienten quienes dicen que han hecho fortuna como abogados exitosos; o los que nos aseguran que la inflación es de un dígito, que los ferrocarriles andan bien, pero que los maquinistas son los culpables de las tragedias o que Hebe de Bonafini es una abuelita buena y que los Schoklender son los malos.
Aislamiento internacional, amistades peligrosas cual es la que cultivan con Irán y sus ayatollahs, decadencia económica y moral, emisión descontrolada de moneda, mercado único y libre de cambio pero con cepo cambiario, congelamiento de precios aunque sin inflación según el INDEC, paritarias libres pero manipuladas, impuestos desmedidos al trabajo, alimentación nacional y popular a $ 7 diarios por persona, clases que no comienzan, maestros mal pagados, jubilados en vías de extinción, inseguridad creciente, narcotráfico a la carta, pobres por doquier, son algunas de las cuestiones que pretende enmascarar el elenco de farsantes de la versión libre y criolla de Alicia en el país de las maravillas.
Si alguno, al leer la palabra farsantes, está pensando en el gabinete de ministros, en la corte de adulones neo militantes o en el rebaño de arrastrados a sueldo que merodean el sillón de Rivadavia y su circunstancial usuario… ¡Acertó y siga participando!

 

 

 

martes, 22 de enero de 2013


¿Qué hacer de cara al 2015?

 
 
 
I
 
Asistimos a una fase terminal del ciclo político Kirchnerista, uno más de los metabolitos que ha producido el Movimiento Nacional Justicialista desde la muerte de Juan Perón.
Si entendemos por metabolitos los elementos degradados del proceso funcional orgánico, trasladado ese concepto al organismo social, los metabolitos del Peronismo desde la recuperación de la república y la democracia han sido diversos, antagónicos e igualmente nocivos, entre otros desmanes  por la pretensión de prolongar su permanencia más allá de la constitución y las leyes. La sociedad al igual que la biología, procura excretar los productos finales de su metabolismo. Cuando ello no sucede se produce una peligrosa constipación política cuyo único remedio es la purga electoral.
El primero de esos metabolitos peronistas fue el así llamado Menemismo, su inspirador entre otros fue el presidente Carlos Menem, quien adoptó, haciendo gala de un supino oportunismo, políticas neoliberales tan ajenas a la doctrina del Justicialismo como a los intereses generales del país. El resultado fue la corrupción institucional, el desmantelamiento industrial, la recesión y la pobreza. Por suerte fue oportunamente excretado.
El segundo de esos perniciosos subproductos ha sido el Kirchnerismo, iniciado por Néstor K y continuado por su esposa Cristina quien al igual que sus predecesores, posee entre otros males,  la perniciosa afición a la perpetuidad en el cargo público, lo que sumado al desprecio por el equilibrio y la división de los poderes republicanos constituyen una verdadera patología.
Su praxis política se caracteriza por ser una mezcla rara de Museta y de Mimí, esos personajes de La Bohéme de Puccini que González Castillo y Delfino evocan en su tango Griseta de 1924.
Valga esta imagen para resumir la política dual, contradictoria y conflictiva que define la gestión del gobierno K.
Actúan como Progresistas a la violeta,  con una voracidad desmesurada para enriquecerse, horadando las arcas públicas para mejor combatir al capital… en los discursos naturalmente, ya que su retórica no basta para ocultar el ominoso capitalismo propio y de amigos circunstanciales que desarrollaron a costa del estado. Populistas nefastos, de esos que dan algo de pescado a los pobres sin enseñarles jamás a pescar para mejor utilizarlos en un vil clientelismo. Rodeados por una corte de adulones y genuflexos a sueldo, conformada por neo montoneros nostálgicos (como esos que Perón echó), de oportunistas reciclados de variopinto pelaje y de algunas marionetas de camaleónico pasado, pero semejantes en el denominador común de la indignidad, de la inepcia y del desprecio por las formas y el fondo del  ideario de Perón.
Al verlos actuar pareciera que el tiempo se detuviera. Anclados al pasado, ellos, como en una opereta, brillan en una anacrónica y versallesca galería de los espejos, con sus galones de encumbrados funcionarios, ignorantes del destino que la historia les reserva.

 
II

El año 2013 ofrece una ocasión nodular para impedir cualquier afán reeleccionista de C.F.K. y sentar de tal modo las bases de un resurgimiento del verdadero Peronismo: honesto, eficiente y dispuesto a trabajar con ahínco por la felicidad del pueblo y la grandeza de la patria.
Para ello sería interesante comenzar a transitar un camino que permita tejer un útil sistema de alianzas, que no es otra cosa que la unificación de una oposición con identidad que la sociedad reclama y el sentido común aconseja. La conformación de un Frente de Unidad Nacional ofrecería la oportunidad de un triunfo electoral, a condición de lograr una masa crítica de Peronistas leales a los considerandos requeridos para esta oposición inteligente, capaces de conducir en esta etapa el armado político con un proyecto claro de alianzas de cara a los comicios del año 2013 y a las candidaturas presidenciales para las elecciones de 2015.
Cual si fuera un largo tren, ese Frente de Unidad Nacional tendría una formación de vagones, donde viajaran hacia el desafío de los tiempos, aquellos aliados que sepamos conseguir, pero traccionados y conducidos por la potente locomotora de un Peronismo cohesionado en pos de objetivos comunes a las grandes mayorías.
El apotegma de los tiempos será siempre el mismo: Hay una sola clase de argentinos: Los que trabajan. Ellos son y serán la reserva estratégica de Argentina.
La política de alianzas, de la cual Perón fuera un predicador y un maestro, debe ser incorporada como una necesidad imperiosa, inherente a la praxis del Partido justicialista. Será exitosa en tanto y en cuanto seamos capaces de producir una masa crítica de hombres lúcidos y sensibles, aptos para diseñar alternativas políticas, económicas y sociales acordes con los tiempos que corren y susceptibles de conmover y atraer a los vastos sectores de ciudadanos que desean trabajar para el desarrollo del país y de   su gente. Serán ellos el vehículo que dejará atrás una política ponzoñosa de dádivas, despilfarro, enfrentamientos vanos y oportunidades perdidas. Serán quienes capitalizaran para bien esta experiencia dolorosa y que por esa cualidad dañina debería ser irrepetible.
La sociedad espera de su clase política acciones precisas que saquen al país de los ideologismos del siglo XX y nos permitan ingresar al mundo del siglo XXI y a un futuro promisorio, que nos abrirá los brazos a condición que logremos aprender y aplicar las lecciones de la historia. 

martes, 18 de diciembre de 2012


La marcha hacia el ocaso


No existe para el Peronismo más que una clase de hombres: Los que trabajan.
                                                                           J.D. Perón

 
Hasta hace no mucho tiempo, millones de argentinos soñaban al son del arrorró que les cantaban:
Servicios públicos baratos, transportes regalados, combustibles ilimitados, baja inflación, jubilados sin aportes, empleos públicos para millones de desocupados sin educación ni capacidades y la maravilla de la inclusión social, irrestricta y sin esfuerzos, propiciada por una presidente multimillonaria aunque generosa con el dinero ajeno. Pero todo se acaba, hasta la plata de los otros para alimentar el disparate del País de las maravillas.
El relato hipnótico que inducía a creer que nuestra Isabel  II  era K no solo por ser viuda de Kirchner sino también por ser heredera de Kropotkin, aquel príncipe ruso que fuera sufrido teórico del anarquismo, empieza a aburrir.
Amaneció, y muchos de los soñadores despertaron.
Las luces de la aurora disiparon las brumas de la pesadilla: Los servicios públicos no funcionan, los trenes marchan hacia el descarrilamiento y la muerte, el combustible es caro y escaso, el déficit, la inflación y el desempleo trepan hasta las nubes, la recurrencia de dilapidar los caudales públicos no modifica la miseria estructural. La violencia y la inseguridad brotan como pústulas. Los argentinos vamos hacia atrás, como el cangrejo, a pesar del fútbol para todos, de los subsidios y de la publicidad oficial.
Los confundidos de entonces ya no quieren formar parte del afamado 54 %. Lo niegan como Pedro a Jesús.
No ocurre eso, todavía, con los populistas K del Núcleo duro: Los aplaudidores disfrazados de funcionarios, los artistas nacionales y populares con cachets presupuestados, los bien remunerados militantes de Kolina y La Cámpora, los talibanes a la violeta y los trasnochados de siempre, que a la menor ocasión se llenan los bolsillos para mejor “Combatir al Capital”… y de paso al antiguo socio y amante (el hoy odiado diario Clarín) al que ayer nomás el finado llenó de prebendas y privilegios. Nunca fueron ni tan buenos ni tan malos para merecer tales sentimientos.
El modelo imaginario y su épica Revolución de opereta marchan hacia el ocaso. El ciclo económico y político del Viva la Pepa está agotado y no parece haber ni seso ni muñeca para reanimarlo. Todo poder cesa, la eternidad no es virtud de los humanos y pretenderla es ridículo.
Ya lo afirmaba Aristóteles en su Poética:
“La comedia es retrato de los peores,
no en la relación a todo tipo de maldad,
sino en la medida en que lo ridículo es parte de lo vergonzoso.”
Amanece que no es poco. Bienvenido el despertar.

sábado, 10 de noviembre de 2012

HOY...NADA.

 
El martes 14 de julio de 1789, en Paris, se rendía la fortaleza medieval de La Bastilla, que solo  alojaba a siete prisioneros vigilados por guardias suizos. Su caída en manos de  la muchedumbre hastiada de los desaciertos políticos de la corona, marcó simbólicamente el fin del Antiguo Régimen y el punto inicial de la Revolución francesa.
Luis XVI, el rey de Francia, en su profunda estulticia, anotó en su diario en las vísperas del trascendental suceso “Aujourdhui…rien”  Hoy… nada. No había entendido la realidad que acabaría con su reino y con su cabeza en un canasto de la guillotina el 21 de enero de 1793.
El 8 de Noviembre (8N) centenares de miles de argentinos salieron pacíficamente y se congregaron en las plazas de toda la república para expresar su hartazgo de  un régimen político autoritario e incompetente, conformado por fundamentalistas nostálgicos, reunidos a modo de legión neomontonera y burocrática, cuyo único fin es el lucro y el hedonismo del poder. Se equivocan cuando afirman la inexistencia de líderes opositores. Los encontrarán en el seno de ese mismo Peronismo que infiltraron.
 El 8N ha sido la expresión de un freno cívico. Sin esas multitudes tal vez se pueden ganar elecciones, pero sin ellas es imposible gobernar una república.
Vivimos en democracia y eso no tenemos que agradecerlo a nadie. Es una conquista del pueblo.  No alentaban esas multitudes ningún fin conspirativo ni destituyente. Apenas un clamor que expresaba: "Simplemente basta".
Basta de inseguridad, de corrupción, de ineptitud, de enfrentamiento social, de abusos a la constitución y a los otros poderes del estado.
Un prominente senador de la república, oficialista desde hace dos décadas, lenguaraz y hoy ultra K, manifestó:  No logro entender cual es el mensaje”. La presidente dijo que lo más importante del 8N fue el recambio de la cúpula del poder en China.
Es un equivalente de lo consignado en el diario de Luis XVI: “Hoy… nada”.
Cuando las más elevadas magistraturas del poder tropiezan con un millón de personas manifestando en las calles y  no entienden lo que pasa, sencillamente están en problemas.

martes, 6 de noviembre de 2012

EL CHIROLITISMO POLÍTICO


Chirolita era un muñeco de papel machè creado por el afamado ventrílocuo argentino Ricardo Gamero, quien tuvo sus momentos de éxito con el seudónimo de Mister Chasman. El nombre del muñeco, en diminutivo, refería a las monedas de escaso valor que circulaban por entonces: Las chirolas.
Chasman sentaba al muñeco en su rodilla derecha y lo hacía mover y hablar según su voluntad.
La vida imita al arte, según el célebre epigrama de Oscar Wilde.
La política populista y demagógica està obligada por su propia naturaleza a sostener un Míster Chasman y a reclutar sus huestes entre los sectores más corrompidos y genuflexos de la sociedad, ya que es fama que los hombres de bien son refractarios a las agachadas. De ahí la utilidad del lumpenaje político, carente de honor y de vergüenza que cede y se dobla a los requerimientos del que manda, sin los lìmites morales que impone la dignidad.
El zigzagueante discurso, la mentira, la impericia y el camaleonismo como principio rector es inherente al régimen kirchnerista. Sus seguidores solo pueden permanecer en la penosa comparsa de saltimbanquis en tanto fluya el dinero con que les pagan sus miserabilidades.
De ahí que agredan, insulten, avasallen y nieguen todo principio republicano hasta que manden otra cosa.
Funcionarios, artistas, periodistas, pseudo militantes y cuanto farsante sin escrúpulos anda suelto, se inclina y vocifera lo que el poder les ordena. En algunos aspectos son como el muñeco Chirolita, cuya voz y cuyo discurso era el que a Mister Chasman se le ocurría.
Jamás concebirán una idea propia, nunca un argumento original surgido de las personales convicciones. Como a los artistas de la antigüedad, a quienes le daban un rollo de papiro con los parlamentos del  personaje a interpretar (de ahí la palabra rol), a estos mercenarios les dan los rollos para actuar el triste papel de adocenados, de seudo revolucionarios de una revolución imaginaria que nadie quiere.   
En rigor de verdad, puestos a elegir, quién no prefiere mil veces al Chirolita original, muñeco sin alma ni corazón, pero que permanecía sentado fielmente en las faldas de su patrón, a diferencia de estos infames que hoy se arrastran para cobrar aquí y mañana, como si nada, estarán arrastrándose allá, ante quien les arroje un renovado mendrugo.
 

viernes, 28 de septiembre de 2012

LA REBELION DE LAS MASAS


 

El centro del régimen vital del hombre-masa
consiste en la aspiración a vivir sin supeditarse a moral alguna.
                 
                                                                                                                                              O y G

 
Corría el año 1926 cuando Ortega y Gasset, el preclaro filósofo español, comenzó a publicar en el periódico español El Sol su maravillosa obra La rebelión de las masas. Comenzaba diciendo que hay épocas en que la realidad humana, siempre móvil, se acelera, se embala en velocidades vertiginosas.
He ahí algo que los pensadores K no perciben, probablemente  porque no piensan, sino que simulan hacerlo, mediante un ejercicio parecido, por demás útil para justificar su permanencia en la nomenklatura, pero nefasto para la salud de la república.
Nomenklatura era un término con el que se designaba a la élite de funcionarios y políticos del régimen soviético, surgida bajo el estalinismo y caracterizada por su influencia y poder en la gestión del Estado. Sus integrantes, pertenecientes al PCUS (Partido Comunista Soviético), ostentaron unas condiciones económicas y sociales superiores a las del resto de los soviéticos.
Siguiendo las observaciones de Ortega, en Argentina la realidad humana se acelera y sobrepasa al relato del populismo Kirchnerista, es una realidad embalada por las disparatadas acciones de un gobierno alcanzado por la gris decrepitud, ostensible en las mentiras expresadas por la presidente en dos universidades de los EE.UU. Allí negó la inflación en el país y el cepo cambiario que ella instauró, además de negar su ostracismo y su  enriquecimiento patrimonial escandaloso. Pequeñas muestras de un anecdotario voluminoso.
No extraña entonces que algunos fanáticos salgan al paso y maquillen las pústulas del régimen, subordinando el sentido común a sus fines inconfesables.
Imaginar que los estudiantes de Harvard fueron inducidos a hacer preguntas incómodas, es bastardear el prestigio de una de las dos mejores universidades del mundo. Que la presidente les responda a quienes la interrogaban sobre su sospechosa fortuna, que es producto de sus éxitos en el ejercicio de la abogacía es, por lo menos, una tontería.   
Por lo más sería una canallada, como la de espetar que las preguntas eran propias de La Matanza y no de Harvard. Omito cualquier otro comentario.
El Kirchnerismo ha hecho desde sus orígenes una maestría en canalladas, como las que surgen de las expresiones del Diputado Kunkel, cuando asegura que la inflación obedece a las perversas acciones de los formadores de precios.
Es canallesco afirmar que una emisión monetaria del 35/40 por ciento anual no derrite el poder de compra de una moneda. Al emitir moneda que es un mero papel pintado y prohibirle a la ciudadanía que resguarde el producto de su trabajo en monedas confiables, la condena, bajo las fallutas consignas nacionales y populares, a un corralito en pesos para cobrarle el impuesto inflacionario, el más regresivo y cruel,  porque afecta con mayor intensidad a los sectores de menores ingresos.
Cuando los que mandan pierden la vergüenza, quienes obedecen les pierden el respeto.
Entonces comienza la rebelión de las masas.