jueves, 15 de agosto de 2013

TITANIK



La abogada exitosa no es lo que podría definirse como una competente piloto de tormentas. Ella, tras la muerte de Néstor, el gran Capitán Pirata, asumió en 2011 el mando absoluto del TITANIK y con oficiales de la laya de Boudou, Moreno, De Vido, Timmerman, Lorenzino, Garre, Puricelli, Rossi, y otros no menos impresentables, navegaron por esos mares de dios.
Ella, con desenfado y a toda máquina, lanzó con soberbia la proa de la nave de la república, imaginando que bogaba en algún lago de sus propiedades sureñas, despreciando olímpicamente a los témpanos que por allí abundaban. Eran los hielos de la reelección indefinida, de la  inflación, del sectarismo, de la descalificación del adversario, del despilfarro, de la clase obrera y la clase media abusada, de la impunidad de los corruptos de su entorno, de la estulticia de los artífices del pacto con Irán, del cepo cambiario, del impuesto a las ganancias de los trabajadores, de la ley de medios, de la falluta democratización de la justicia y del encumbramiento del espía Milani. Cada embestida provocaba rumbos en el casco hasta que se toparon con el más grande de todos, el iceberg de una ciudadanía que creyó en sus mentiras y que un buen día se hartó de ellas.
La catástrofe sobrevino el pasado 11 de Agosto.
En ocasión de celebrarse las PASO, la gran mayoría de los argentinos pronunció con su voto, en voz baja y sin estridencias, un lacónico BASTA. Apareció el más temible de los gigantescos bloques de hielo: El desprecio de las grandes mayorías.
El estruendo del choque fue música fúnebre para los oídos de la Capitana. La tripulación del TITANIK, mercenaria como siempre, festejó a más no poder el impacto contra la enorme masa de hielo. Boudou reía, los de La Cámpora bailaban sobre la cubierta mientras los demás aplaudían las fingidas ocurrencias de la responsable del naufragio.
A no dudarlo estamos en problemas. 
Bien dicen que la única verdad es la realidad. La mayoría de los que a nuestro pesar somos pasajeros de este barco siniestro del Kirchnerismo, esperamos que desde el puente de mando entiendan lo que sucede y sean capaces, con un mínimo de decencia cívica, de conducirnos hasta el puerto de 2015 y devolver lo que queda del navío a otros más idóneos para capear el temporal en que nos metieron.